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Jorge Volpi ganó hace unas semanas el Premio Casa de las Américas de Ensayo por “El insomnio de Bolívar: cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el siglo XXI”, un fresco de lo que es y ha sido AL para los latinoamericanos y el mundo. El ensayo tiene algunos pasajes polémicos, destaco sobretodo su afirmación de que AL no existe más como expresión cultural e histórica, y que lo mejor que AL ha hecho en sus más de 200 años es desaparecer. Ambas aseveraciones son polémicas, digo, porque si hoy por hoy AL se parece tan poco a los sueños del pasado (a los sueños de Bolivar de una América unida) se debe, en gran medida, a que ha sufrido y padecido enormes y complejos retos. La pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades, la corrupción pero también la alegría, la creatividad, el arte, siguen siendo los rasgos distintivos de la región, y han permitido que, 200 años después, podamos asistir a un contexto en el que se funden con lo mejor y lo peor de la globalización.

No creo que AL haya desaparecido o tienda a desaparecer. Lo más probable es que se haya transformado, pero aún en esa transformación conserva un elemento de originalidad, de identidad que la globalización ni el tiempo han podido echar a un lado. Talvez el mejor ejemplo de ello sea la incombustible influencia que todavía existe en nuestras sociedades de la religión católica o de los autoritarismos militares o, de la amistad y calidez de nuestra gente que hacen que AL siga, pese a todo, manteniendo lazos de comunicación y sensibilidad comunes.

Feliz navidad a todos !!!

Porque mis amigos son los mejores, a ellos lo mejor en estas navidades !

Se les quiere

El profesor y jurista Alberto Orea comenta en la edición de hoy, del Diario El Comercio, el proceso de selección de los futuros magistrados del TC. En opinión de Borea, a este órgano colegiado deberían acudir los juristas y académicos más preparados, lo mismo que los más honestos. Hay un problema, empero, para que eso sea posible: el reglamento del Congreso de la República ha previsto un proceso de selección tortuoso y enredado, que hace poco atractivo para un jurista de nota querer ser parte de una entidad tan importante e influyente como el TC. Borea propone por ello una modificación en el reglamento del Congreso, de tal suerte, que las bancadas, previo consenso entre ellas, elijan, entre los juristas más destacados del país a los de su preferencia, y recién una vez conformada esa nomina pedirles su aceptación para, posteriormente, ser ratificados por el Pleno.

La propuesta es interesante, sin embargo, tengo un par de observaciones frente a ella: la primera, que el Congreso no siempre buscará a los mejores juristas y académicos del país (ya lo ha demostrado con los últimos magistrados que ha elegido), y segundo, que se deja de lado el sentir de los distintos sectores sociales y políticos del país (cuya voz no siempre es la de los Partidos). A contravia de la propuesta de Borea, yo sugiero un sistema de elección por ternas, donde los órganos con facultad para proponer una, sean de los más diversos y plurales. Sería interesante, por ejemplo, saber que terna propondrían los sindicatos, o los empresarios, o los jueces, o los movimientos indígenas. Un sistema de selección más amplio, más expuesto al lente público, y por consiguiente más deliberativo podría traer como resultado no sólo jueces más idóneos, sino también jueces más representativos que es, valgan verdades, lo que todos quisiéramos que fueran nuestros futuros magistrados del Tribunal Constitucional.

Una sala llena de gente, una mesa principal con una periodista apocada, una ex candidata presidencial, y un candidato activo. La conferencia: “Retos económicos para América Latina”. Una oportunidad magnifica para saber qué pensaba un candidato presidencial chileno sobre el futuro del sub continente, y de paso para saber cuáles eran sus planes,  de cara a un futuro con el Perú.

Esa vez Sebastian Piñera me pareció un hombre inteligente y preparado. Su conferencia me impresionó gratamente. Habló de la importancia de las inversiones, pero sin olvidarse del capital social, hablo del intercambio comercial y de las tasas arancelarias, pero al mismo tiempo de la educación y  los servicios sociales. Y dijo además una frase que me sonó profética: “Si en América Latina siguen habiendo pobres, no habrá capitalismo, ni industrias, y si no nos apuramos, no habra ni siquiera país“.

Hoy son las elecciones en Chile y compiten 4 candidatos: el oficialista Eduardo Frei; el derechista Sebastian Piñera; el independiente (¿?) Marco Enriquez Ominami, y el izquierdista (por quien mi amiga Patricia Rada prometió que votará) Jorge Arrate. La concertación ha gobernado Chile por 20 años.  Han sido años de crecimiento económico y de solidas políticas públicas, con especial incidencia en el campo social. En todo este tiempo, Chile se ha convertido en el país, sino en el primero, de los que más creció en América Latina. Este éxito se ha debido a la audacia de sus políticas públicas, pero sobretodo a la seriedad y estabilidad de sus gobernantes. En eso, la Concertación no ha aportado poco…

Aquella vez que conocí a Piñera, pude hablar con él, y decirle que su exposición me había gustado mucho. Que ojala sus planes se puedan cumplir y que, ojala, más temprano que tarde, Perú y Chile pudieran arreglar sus diferencias. Me respondio que muchas gracias, que él esta seguro que será así, y que le gusta y admira el Perú.

Talvez  no sean sólo palabras…

Estamos a dos semanas de la navidad, y a 3 de fin de año, fecha propicia para hacer un listado de los mejores libros del 2009. Obviamente que se trata de una lista personalísima y que he elegido los libros guiado por un factor sentimental, ideológico y, también, debo admitir, político. Pero no por ello deja de ser valido compartir esta lista, a modo de invitarlos a compartir la lectura de libros que en su momento me llevaron a cuestionar mi pequeño pero imaginativo mundo.

Empecemos por los más recientes:

  1. El derecho como conjuro, de Julieta Lemaitre: trata sobre los efectos simbólicos del derecho, y su importancia para motivar el cambio social. Pone en cuestión la tesis esceptica de que el derecho no sirve para nada, y de que todo se resuelve por ante el poder. Su autora, Julieta Lemaitre, posee una prosa que atrapa al lector desde el principio, y que, para suerte de sus lectores, sorprende y maravilla a cada vuelta de página.
  2. Los abogados de América Latina, de Rogelio Perez Perdomo: Autores claros y didácticos como Perez Perdomo muy pocos. En este libro -brevísimo- Perez Perdomo se luce contando la evolución cultural del derecho en América Latina, a partir del devenir de sus actores principales: los abogados.
  3. Escasez e igualdad, de Lucas Grossman: simplemente librazo. De lo mejor que he leido en toda mi vida, y no porque el mensaje sea revolucionario o extremadamente innovador, sino porque es una lección maestra de brevedad, concisión y contenido. Gran libro, gran autor. A seguirle la pista.
  4. De la injusticia penal a la injusticia social, de Roberto Gargarella: En mayo de este año conocí a Roberto Gargarella, un fuera de serie. Después de conversar un poco, y participar de una sesión de su seminario enla UBA me pidió que lo visitara en Torcuato Di Tella, ahí me obsequio este libro que leí una vez de regreso en Lima de un tirón. Como siempre una gran prosa, pero me impactó sobretodo lo convincente de Gargarella para defender una tesis que sociedades tan represivas como las nuestras suena a herejía: el abolicionismo de la sanción penal. Libro lucido y juicioso  que invita a una reflexión seria sobre los alcances del derecvho penal moderno y sus reminiscencias con tesis -más o menos- apegadas al garantismo de nuestros días.
  5. El Lector, de Bernard Schlink: leí este libro a próposito de la película que protagonizará con mucho éxito Kate Winslet. El libro es una joya. Tan o más impactante que la película en sí. Un dato: Bernard Schlink es un jurista destacado de Alemania y uin opositor tenaz a la tesis de la ponderación como método de interpretación de los derechos fundamentales.
  6. Teoría y Crítica del Derecho Constitucional, de Roberto Gargarella: definitivamente este ha sido el año que me dedique a leer todo Gargarella. Este libro es una edición de ensayos de derecho constitucional que versan sobre los tópicos más relevantes del constitucionalismo actual. No tienen pierde los ensayos de RG sobre la interpretación constitucional, en especial, aquel en el que “destroza” a Néstro Pedro Sagués.
  7. Libertad y restricción judicial, de Duncan Keneddy: este es un ensayo clásico, editado por la colección que dirige actualmente el gran Daniel Bonilla en la Universidad de Los Andes. Es una introducción estupenda a los Critical Legal Studies y a su “contestaria” visión sobre el derecho. Sólo por caridad debería ser lectura obligatoria en todas las dependencias públicas de nuestro país.
  8. Los Fueras de Serie; de Malcolm Gladwell: sí, sí, sé que tiene titulo de libro de autoayuda pero creanme es lo menos parecido a ello. De entrada: el libro sostiene la tesis de que el éxito no es obra del esfuerzo sino del azar, esto es, de las oportunidades. En sociedades más justas las oportunidades deberían ser equitativas, lo demás es mito. El libro demuestra esta tesis con ejemplos y biografias bien documentadas de genios (y no tan genios) como Bill Gates y Mozart. A manera de referencia: Gladwell es el que dijo que para ser un experto en algo hay que dedicarse caunto menos a ese algo 10000 horas. Así que ya saben…
  9. Libertad de expresión y estructura social, de Owen Fiss: Owen Fiss es un jurista como el que me gustaría ser alguna vez: lucido, claro, ambicioso, crítico, elegante. Un genio. Su obra, pese a los años, se mantiene fresca y polémica. En este libro, que es en realidad una colección de varios de sus ensayos más destacados sobre libertad de expresión, discute los alcances de esta libertad fundamental y su relación con la política. Recomiendo sobretodo su crítica al mercado como mecanismo para interpretar la democracia.
  10. Justicia con toga, de Ronald Dworkin: libro denso, como casí todos los de Dworkin, pero acido y divertido. Llama a Posner “repulsivo” y a los law and economics, poco menos que insensatos e inmorales. Me emocionó su elogio a Rawls y el final de uno de sus ensayos, donde invita a los jovenes ( a los jovenes que aman el derecho) a no creer en la letra muerta de la ley, a atraverse a cuestionar, a discutir, en una palabra a ser “interesantes”.

Se quedaron muchos libros en el camino. Posiblemente no por ser malos, o menos buenos que los de la lista, sino porque la memoria es frágil y una elección siempre tiene algo de arbitraria. De todos modos si estos 10 han permanecido en mi meoria de forma tan vivida ha sido porque, cada uno en su momento, me hizo olvidarme de las inmensas limitaciones que mi mundo presente tiene respecto al MUNDO con mayúsculas que esos maravillosos libros me mostraban. Sólo por eso, es que todo debe cambiar un día…

 

Estoy leyendo en estos días “Los abogados de América Latina” (Bogota: Universidad del Externado, 2004) de Rogelio Perez Perdomo. El libro es una historia breve sobre  las características y la formación de la cultura legal de esta parte del Continente. Esta dividido en 4 capítulos que abarcan desde la edad media hasta la época actual.

Rogelio Perez Perdomo es conocido por sus ensayos sobre cultura legal. Sus aportes han sido significativos para entender la evolución de la práctica jurídica, y cómo ésta tiene incidencia en la producción del conocimiento y la formación del estado democrático. En esta oportunidad, su libro, aunque breve, es un resumen bastante claro sobre la influencia de la tradición romanista y el impacto que la colonia ha tenido en campos tan sensibles como la creación de Universidades Públicas y de sindicatos de abogados y  magistrados.

Todavía me falta leer  poco más de la mitad del libro, pero hasta donde voy (página 112), puedo decir que el libro esta escrito en un lenguaje transparente, y que esta muy bien documentado. En tiempos en que la crítica se hecha tanto de menos, Perez Perdomo nos invita a pensar y discutir un poco. Y eso, por si sólo, ya es un gran mérito.

Hoy como todos los días

La semana pasada me preguntaron en RPP que pensaba del bono a los congresistas. Respondí que me parecía muy mal, y que, ojala, hubiera un control más exhaustivo de todos los gastos del Estado. 3 días después me encuentro con que el actual Presidente del Congreso, Luis Alva Castro, hizo lo mismo aunque esta vez (oh humanidad!) a favor de sus asesores y secretarias.

En el Estado parece existir una farra, que permite a los funcionarios a utilizar recursos públicos para pagar favores personales, o aumentar su cuota de poder en el gobierno. Esta farra no es, por supuesto, novedad de este gobierno, pero tal parece que sí es novedad que nos sorprendamos y nos indignemos por ello. La indignación, imagino, sería mayor si, por caso, supieramos que la inversión en educación es infima o que nuestro sistema de salud es de los más deficientes.

El uso de dineros públicos es una  muestra de la irresponsabilidad con que se administra el Estado, pero sobretodo es una muestra de lo qué estamos haciendo como ciudadanos para adecentar la política. Nos indignamos por los escandalos que aparecen en las portadas de los periódicos, pero convivimos tranquilos con las pequeñas miserias -menos lujuriosas- de todos los días. El punto es que si no somos concientes del riesgo que ello implica, a medida que pase el tiempo nos convertiremos también en mudos testigos de como nuestro país se parece más a una república bananera, que a una nación fuerte y unida que es, confio, en lo quisieramos que se convierta.

Los Jueces

El día de mañana se inicia en la Pontificia Universidad Católica del Perú el Seminario: Jueces, Constitución y Derechos Fundamentales. En este evento participarán importantes académicos de la Universidad de Pisa (Italia) y de la PUCP. El evento durará dos días y en él se discutirán, entre otros temas, el impacto de la jurisdicción constitucional para el fortalecimiento de las instituciones democráticas, y los alcances de las teorías (neo) constitucionalistas para la comprensión de la práctica constitucional en nuestro país.

Asimismo, y en el marco de este seminario, el día jueves desde las 7 y 30 pm se presentará el libro de Gorki Gonzales Mantilla: “Los jueces”, que será comentado por los profesores Roberto Romboli (Pisa-Italia), Cesar San Martin (el mítico juez del caso Fujimori) y César Delgado Barreto. La entrada será libre y se llevará a cabo tanto en la PUCP (Auditorio Juan Pablo II, de 7 a 9 pm, el día miércoles) como en el Centro Cultural de la PUCP (de 6 y 30 pm a 9 pm, el día jueves).

Quisiera decir ahora algunas palabras sobre el libro “Los jueces” de Gorki Gonzales. Acompañé, de alguna forma, a su autor en los comentarios de este libro, discutiendo  ideas y criticas, y debo admitir que se trata de un libro serio y valiente. Gorki ha hecho un muy buen trabajo, tratando de bajar al llano algunas tesis que por lo general se discuten en la estratosfera jurídica (¿?). Conceptos tales como independencia judicial, carrera judicial, relaciones entre el Poder Judicial y el Poder Político, son abordados en el libro con brillantez, pero también con una característica que resulta cara a nuestro medio académico: con bastante valentía. Gorki se atreve a criticar una forma de mirar, de pensar el derecho que por desgracia aún predomina en nuestro medio: el formalismo (conservadurismo) jurídico. Plantea críticas a la concepción del juez en el marco de un Estado Constitucional de Derecho, y propone la necesidad de un cambio, que antes que institucional (que por cierto también se necesita) debe ser cultural y político.

Muchas felicitaciones a Gorki, e invitadísimos todos al seminario.

P.D. A continuación un extracto del prologo al libro preparado por el profesor Roberto Romboli de la Universidad de Pisa:

Los jueces

Carrera judicial y cultura jurídica

Autor: Gorki Gonzales Mantilla

Año: 2009

Editores: Palestra editores y Pontificia Universidad Católica del Per

“El libro del Profesor Gorki Gonzales Mantilla aborda un tema de extremo interés: el papel de la magistratura en el Perú y la ubicación de los jueces y su actividad en el Estado constitucional, desde el enfoque de la carrera judicial. Es necesario advertir previamente que este escrito constituye una amplia y profunda reflexión acerca del modelo del ordenamiento judicial, del rol asignado a la magistratura en el sistema institucional y, por lo tanto, a las relaciones entre el poder judicial y los órganos políticos. (…)”

“(…) El libro de Gorki Gonzales Mantilla, no está demás decirlo, resulta de un enorme interés también para quienes en Italia estudian los problemas del ordenamiento judicial y amerita un juicio sobresaliente por el método de investigación asumido, el manejo de las fuentes y conocimiento de las posiciones teóricas involucradas en la doctrina europea y americana. Este libro es, además, una propuesta quizás inédita en la reflexión contemporánea de la teoría constitucional en el Perú y América Latina. Provee una historia metodológicamente crítica que descubre muchos posibles prejuicios sobre la cultura jurídica en la que se han desarrollado los jueces a lo largo de la república, este enfoque permite entender mejor los rasgos de la magistratura en el Perú de hoy. Incorpora un certero y eficaz análisis interdisciplinario y comparado que enriquece la comprensión de las instituciones y principios del derecho constitucional involucrados en el ámbito judicial. Ofrece una visión sólida de la teoría del derecho para destacar de raíz el sentido de la posición del juez en el ordenamiento peruano y las implicancias de su escenario, y también para proponer argumentos de enorme riqueza conceptual que justifiquen las posibles soluciones. Es de seguro un libro que cubre una necesidad importante en la bibliografía peruana y abre un derrotero para futuras investigaciones”

De la presentación de Roberto Romboli – profesor de la Universidad de Pisa

 

 

Berlin: 100 años

Un amigo de la casa, Leonardo Garcia Jaramillo, me informa que la semana pasada se celebró en la Universidad EAFIT de Medellín un seminario en honor a los 100 años de Isaiah Berlín. El programa se puede ver aquí (gracias Lucas !).

Llama la atención que después de 100 años la obra de Berlin no sea conocida lo suficiente. Sus ensayos sobre el historicismo, lo mismo que su revisión de la obra de John Stuart Mill deben ser de los mejores a favor de la doctrina liberal libertaria (¡!). A mi, en lo personal, me gusto mucho su ensayo sobre los dos conceptos de libertad (también su ensayo más conocido) en el que reflexiona sobre los límites del liberalismo a la luz del sempiterno principio reseñado por Mill en On liberty: Todo esta permitido siempre que no dañe a terceros.

En un contexto como el actual en el que el daño a terceros aparece tan desprestigiado (a fin de cuentas que acto no daña a terceros) leer a Berlin y reflexionar acerca de los alcances de la promesa liberal puede ser fascinante. Yo le preguntaría a Berlin, si acaso estuviera vivo, si considera que, por caso, lo que hacen los Estados Unidos con su maniquea forma de mirar el mundo es un reclamo liberal, o apenas un signo tenue de los tiempos.

P.D 1. En este link se hallan grabadas las conferencias del seminario sobre Berlin.

P.D. 2 Ronald Dworkin alista un libro muy pronto, precisamente, sobre una de las ideas señeras de Berlin (de que Tolstoi era un erizo, y Dostoeiwski era un zorro)

El derecho como conjuro

Acabo de leer el libro de Julieta Lemaitre “El derecho como conjuro” (Bogota: Siglo del hombre editores, 2009) y he quedado gratamente sorprendido. Gratamente sorprendido por el talento de esta joven jurista colombiana, y por el modo (brillante) en que algunos académicos e investigadores latinoamericanos están abordando temas de profundo calado para la región (y para el derecho).

El libro de Julieta trata acerca del apego hacia el derecho, en un contexto en el que sus resultados no son suficientes para justificar su prestigio. Es un libro sobre la violencia y sobre la lucha de grupos marginados en pos de ganar su lugar en el mundo a partir de las armas del derecho. El libro describe de forma emocionante el proceso que llevó a la Asamblea Constituyente de 1990 en Colombia y a la posterior aprobación de la –mítica- Constitución de 1991. Es un libro sobre las intimidades de la Constitución y de su primera Corte Constitucional, la misma que hoy en día muchos académicos admiramos y seguimos con devoción. Pero es también un libro de contrastes: el contraste entre la realidad y el derecho; entre la violencia y la paz (originada por el derecho); entre la fuerza de la fe en el derecho, y los embates de una realidad violenta y atroz. Lo que más me impresionó del libro fue ese aire íntimo que trasunta al leer sus páginas y que la propia Julieta explica como un acto por encontrar el sentido perdido por la emoción de los años. Su aporte consiste justamente en trasladar a un ensayo sobre teoría critica del derecho y sociología del derecho, el humor y el contexto en que muchas trascendentales reformas se llevaron a cabo en la última década, y como ese proceso impactó profundamente en el imaginario de una generación de jóvenes idealistas y profesionales que hoy –más temprano que tarde- vuelven sus ojos a esa realidad con una fe nueva.

El libro de Julieta es una buena noticia para América Latina, y un estimulo para quienes admiramos y amamos a ese hermoso país que es Colombia.

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