Leo en Perú 21 de hoy lo siguiente:
El Pezweon no nada. No es que no nade por las aguas sino que el Pezweon no nada de nada: no sonríe, no se mueve, no piensa. El Pezweon es una tira cómica protagonizada por un enorme pez que ostenta dos incluso más enormes testículos rosados. Su nombre deriva de la peruanísima contracción de “pues, huevón”, interjección que usualmente es precedida por algún desesperado imperativo tipo “patea, pezweon” (durante la pichanga), “avanza, pezweon” (en la cola), “cállate, pezweon” (a quien sea) y así.
El Pezweon no se publica en ningún diario ni fanzine ni folleto. El Pezweon es un producto de la web. Sus creadores, Andrea Tataje y Carlos Banda, ambos de 25 años, empezaron enviándoselo a sus amigos por correo electrónico, pero luego, en una jugada ganadora, decidieron pasarse a Facebook.
En una entrevista para Dánae Rivadeneyra de La Mula, los creadores del Pezweon revelaron lo insólito: Indecopi rechazó el registro de su marca porque el nombre resulta “contrario a la moral y a las buenas costumbres”. Tataje y Banda aseguran que querían insertarse en la legalidad y la formalidad, tener el respaldo de Indecopi, pero que esta decisión “nos corta las alas” para futuros proyectos.
Lo peor es que esta decisión tiene un respaldo legal en las normas que rigen a Indecopi. Es decir, no se trata sólo de un incidente con burócratas fronterizos, sino que es un síntoma de los problemas de fondo que tiene el sistema de propiedad intelectual en el mundo. Es más: la decisión de Indecopi está sustentada no sólo por la legislación peruana, sino también por convenios internacionales -firmados por el Perú- que permiten y avalan este tipo de restricciones absurdas.
Resulta que Indecopi no permitió la inscripción de la marca “pezweon” porque viola la moral y las buenas costumbres. La pregunta es: ¿Qué noción tiene de moral y buenas costumbres el Indecopi? La moral es un factor esencial de la práctica del derecho, pero no lo es porque apele a una idea perfeccionista, según la cual hay determinados códigos de conducta que no deben ser vulnerados, sino porque la MORAL (con mayúsculas) es la que dota de validez a los enunciados jurídicos. Obviamente no me refiero a la moral de lo bueno o lo malo, o la moral de mi vecina o de mi grupo de amigos, sino a la moral como práctica cultural basada en la construcción de un ideal regulativo del cual somos participes. En una palabra hablo de la moral crítica, no de la moral social. Y tal parece que quienes integran la sala de marcas y patentes del Indecopi no comprenden la diferencia entre una y otra. La decisión del Indecopi es grave porque atenta contra el ejercicio de un derecho fundamental -el libre desarrollo de la personalidad- y porque afecta la creatividad artisitica que es, después de todo, el fin principal de esta institución. El Indecopi nos falta el respeto como ciudadanos y nos ata de manos para crear y proteger -con el respaldo de la ley- nuestras creaciones . Decisiones como ésta deben ser criticadas y puestas en cuestión para demostrar cómo, a veces, el derecho es una masa informe para avalar cualquier cosa. Incluso un disparate.





