Con este título Carlos Bernal defiende en 69 sustanciosas páginas las principales tesis del debate entre los juristas españoles Luis Prieto Sanchís y Javier Garcia Amado. Dicha polémica se dio en el marco del creciente interés que existe por el constitucionalismo y la manera como jueces y abogados lo llevan a la pràctica.
Un comentario muy breve al respecto me invita a sugerir dos ideas que quiza merecerían un detalle más extenso: a) hay más de un constitucionalismo y b) constitucionalismo y positivismo tienen, pese a todo, muchos puntos en común. Sobre la primera idea, es posible señalar que, en efecto, hay muchos tipos de constitucionalismo y que no siempre son compatibles entre sí. Por mencionar un ejemplo: Carlos Nino es considerado un autor afin al constitucionalismo pero Nino negaba, con toda dureza, la tesis del activismo de los jueces (que si acepta otro autor constitucionalista como Zagrebelski). Sobre la segunda premisa, Carlos Bernal refiere que las normas -incluidos los principios- no poseen una entidad prelinguistica o axiológica definida y en esa medida son objeto de una actividad de concreción que se sitúa, por caso, en la técnica de la ponderación. Agrega que en tanto los principios son considerados normas, estos para ser validos en el campo jurídico deben tener un nivel de concreción como el de las normas regla, el cual se realiza una vez que son sometidos a la interpretación. Esta ultima tesis parece persuasiva pero me genera algunas dudas ¿es qué acaso la ponderación es la única técnica interpretativa a seguir cuando se interpretan principios?
El libro vale realmente la pena y merece ser discutido con mayor atención. Este ha sido, apenas, un brevísimo comentario de una polemica estimulante y vigorosa que pone en cuestión varias de las tesis más asentadas de la teoría jurídica contemporanea.


