De RIPLEY!


Una vez mi papá me contó una anecdota que no sé si sera cierta pero que siempre recuerdo como un ejemplo de hasta dónde puede llegar la imbecilidad humana. Resulta que había sido notificado por INFOCORP (la central de riesgos de crédito) de que adeudaba un monto importante a tiendas RIPLEY y que, por tanto, si no lo cancelaba a tiempo iba a ser incluido en una lista de clientes morosos que van, literalmente, a la siberia financiera. Grande fue su sorpresa cuando descubrió, a los pocos días, que la supuesta deuda ascendía a, nada más y nada menos, que 20 centimos, es decir, un centavo de dolar. ¿Es posible que INFOCORP notificara a alguien porque adeudaba 20 centimos? Sí, sí era posible y lo que era peor es que si no pagaba esa onerosisima deuda tendría que pagar, al cabo de un mes,  un sol, de 1 año, 10 y de 10, 100 y así hasta el infinito, todo por 20 centimos.

Mi papá, por supuesto, pagó los 20 centimos no sin antes hacerles saber, a los responsables de la empresa, que ésta era, metaforica y literalmente, una basura.

En estos días muchos trabajadores de RIPLEY  han iniciado una huelga en contra de esta empresa aduciendo que son objeto de una serie de abusos laborales. El Ministerio del Trabajo, como es su costumbre, no ha hecho nada al respecto excepto instar a las partes a que lleguen a un acuerdo.

Esta semana, sin embargo, se han ido revelando otras informaciones acerca del modus operandi de tiendas RIPLEY  que señalan, por un lado, que tienen una política laboral, por decir lo menos, precaria (con sueldos de hambre que no superan los 100 soles y despidos intempestivos que no reconocen ni compensanciones por tiempo de servicios ni indemnizaciones laborales) y, por el otro, que tienen una política comercial, azas abusiva, que alienta el sobreendeudamiento de los clientes y el pago de cuotas exhorbitantes a través de la modalidad, también denunciada en otros países, del pago a cuotas a través de la tarjeta de crédito.

Ellos apelan al libre mercado y a la autonomía de la voluntad de sus trabajadores y clientes ( a fin de cuentas, ellos pueden renunciar o comprar en otro lado) pero sus excusas no parecen ser tan convincentes: si sus trabajadores son así de libres y sus clientes así de informados por qué no son capaces entonces de defender su misma política laboral ante el ministerio y su misma política comercial ante sus clientes (que, por cierto, son los últimos en enterarse de que han sido sistematicamente estafados por la empresa).

Urge que el gobierno tome cuanto antes cartas en este asunto o de lo contrario, como me pareció a mi cuando escuche  el caso de mi papá, ésta será otra historia de RIPLEY!

A continuación una buena entrevista al Congresista Jaime Delgado, ex Presidente de ASPEC:

3 comments
  1. Giuliano said:

    Se debe condonar la deuda de los usuarios a las tiendas Ripley, ya que como se tiene conocimiento las tarjetas de creditos adquiridas por los mismos yh ofrecidas por los trabajadores de las tiendas, como ellos lo manifiestan han sido engañosas, burlandose en forma grotesca de los peruanos

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