Basura demasiado tóxica
by heberjoel
El fin de semana pasado salió publicada en la web del diario El Comercio una noticia que reproducía, a su vez, otra de El Universal de México, según la cual diversos grupos y activistas feministas solicitaban el retiro inmediato del aire del programa de Laura Bozzo que actualmente se transmite por Televisa. Aducían estos grupos y activistas que Laura Bozzo envilecía la televisión mexicana al convertirla en un ring de violencia, prejuicios y maltrato contra la mujer, que reforzaba los estereotipos que a diario vemos y que son el caldo de cultivo contra la violencia de género y que, además, invisibiliza una serie de problemas referidos a la relación que existe entre el maltrato a la mujer y su posición o estatus social.
La protesta se había suscitado a raíz de un comentario de Laura Bozzo en uno de sus inclasificables programas donde llamó a una mujer que previamente había confesado que tenía varios novios de “putita”. El tema hubiera quedado ahí a no ser porque la propia Laura Bozzo después pidió disculpas y se animó a decir incluso que “no había ofendido a las mujeres sino sólo a esa en particular”.
Geraldine Gonzales De La Vega ha escrito un excelente artículo al respecto en el que nos recuerda, grosso modo, lo siguiente:
- La libertad de expresión no admite la censura previa
- No sólo las ideas cultas, edificantes o nobles merecen protección constitucional, y
- Si reclamamos con pasión libertad para difundir y recibir la información que a nosotros nos parece es la más adecuada, con la misma pasión debiéramos reclamar esa libertad para difundir y recibir la información que a nosotros, por caso, nos parezca aborrecible o poco idónea.
En líneas generales coincido con Geraldine. Al igual que ella pienso que la libertad de expresión es un derecho que no discrimina entre buenas o malas ideas, o entre programas cultos o incultos, o entre informaciones morbosas o no morbosas. La libertad de expresión es un derecho que no distingue entre ideas o informaciones y que acepta a todas por igual siempre, claro está, que no atenten contra derechos de terceros.
El problema viene, sin embargo, cuando nos ponemos a pensar si, en efecto, un programa como el de Laura Bozzo en verdad no atenta contra derechos de terceros. Discriminar, digamos, no es algo que sólo atañe al discriminador sino también al discriminado. Si Laura Bozzo en su programa se encarga diariamente de humillar, agredir, discriminar, atacar y, a veces, de vejar a seres humanos como cualquiera de nosotros es evidente que su programa ha transgredido los umbrales de la simple expresión y se ha convertido en un potencial medio que atropella derechos de terceros.
Geraldine señala que esto no sería problema porque a fin de cuentas esas personas que son objeto de los abusos de la conductora acuden voluntariamente a su programa. Sin embargo, hay pruebas de que no es así. Quienes la hemos gozado sabemos que Laura Bozzo “fabrica” esos testimonios que trufan diariamente su talk show, aprovechándose de la necesidad de la gente humilde que participa en él. Así, pues, no es verdad que cuando Laura Bozzo presenta a una mujer contando que tuvo varios novios, ésta, en efecto, los haya tenido, lo más probable es que no tenga ninguno y sí una familia que mantener, por la cual tener que soportar la humillación de ser llamada “putita” a cambio de un poco de dinero, talvez sea preferible a no tener nada que llevar a la mesa ese día.
De todos modos, soy consciente que Geraldine tiene un punto cuando dice que no se puede censurar un programa por el solo hecho de ser basura, de ser así privilegiaríamos una visión de la realidad sobre otra, lo cual, por muy noble y correcto que nos parezca, a la larga le hace más mal que bien a la democracia, pero cuando pienso en Laura Bozzo y en las tropelías que realiza paso a la otra orilla y me pregunto si acaso la basura cuando es demasiado toxica, al punto que puede terminar por envenenarnos, no merece ser lanzada sin más de la casa.
