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Archivo de la etiqueta: Política

El jorobado de Notredame, léase, Carlos Melendez, ha escrito un artículo titulado “buscando ciudadanos”, en él plantea una idea que, al menos intuitivamente, ya habíamos desarrollado antes por estos pagos: que en el Perú hemos pasado del discurso de los pobres y ricos, al de los incluidos y excluidos pero nos hemos olvidado del discurso  de los ciudadanos. Nada menos.

“El Perú es un país de desencuentros. Los últimos gobiernos no han conseguido generar un discurso político traducido en políticas públicas que logren paliar en algo las distancias sociales o, al menos, el acceso a los beneficios del progreso económico. De izquierda a derecha solo tenemos intentos fallidos. La izquierda setentera y sus herederos se han dirigido al “proletariado” o al “campesinado”, construyendo una identificación política colectiva tomando como base los determinismos de la actividad económica de la clase sometida. Luego, con más culpa que con reflejo, se evolucionó hacia la categorización de “pobres” y “excluidos”, categorías que ganaron cierto consenso. Se habló de los “sin voz” y la (buena) intención de toda política: el “empoderamiento”, siempre partiendo de la premisa de la subordinación y de los sujetos como actores pasivos. El discurso de la “inclusión social” es su más reciente versión y se sustenta en el desvalido a quien no le llega nada. La culpa se impone como leitmotiv de cualquier cambio social.

La derecha no se salva. Quizás su rollo más articulado haya sido el concebir a las clases bajas como informales, potenciales micro capitalistas cuya principal (¿y única?) actividad es económica y que se realiza al margen de las reglas de juego impuestas por el sistema (el mismo que los oprime, claro está). Ambas tendencias definen a las clases populares (sic) casi exclusivamente por su poder adquisitivo. Cuando sus discursos intentan dar el salto a la política, desfallecen. En las alternativas planteadas de “más Estado” o de “legalidad” hay un tímido reflejo de búsqueda de algo extra que no termina por precisarse. La izquierda ve pobres y excluidos, y la derecha ve informales. Nadie ve ciudadanos.”

Carlos no se equivoca, en efecto, en el Perú hace mucho, desde la época de Julio Cotler por lo menos, se ha dejado de lado el discurso de la ciudadanía para, en su lugar, poner los reflectores sobre el discurso de la inclusión. Ambos parecen lo mismo pero no lo son. El discurso de la ciudadanía se refiere a los derechos y a las obligaciones, el discurso de la inclusión, en cambio, se refiere a los que tienen privilegios y los que no, los que se favorecen del desarrollo y los que no, los que pueden, en suma, sentirse peruanos y los que no (en el sentido de ser parte de una comunidad y, por tanto, ser responsable de las decisiones que se adoptan en ésta).

No es baladí subrayar esta diferencia pues de ella depende, en parte, la forma cómo nos aproximamos a las soluciones de los vastos problemas que afronta el Perú. La política se entiende en este contexto de una forma un tanto diferente a como la entendemos en el habla común: no como el espacio en donde se dirime quién manda a quién, sino como el espacio donde se dirime qué es lo que se debe mandar y en función de qué  intereses y necesidades. Si nuestro objetivo próximo, y asumo que esa es una meta importante para este gobierno, es reducir la exclusión social y permitir que la brecha entre pobres y ricos se acorte, la estrategia más adecuada, talvez, sea, por eso, olvidarse un poco de que la inclusión y la pobreza como tales existen y concentrarse más bien en pensar en soluciones para ciudadanos que, aunque pobres y excluidos, y que se beneficiarán, además, hipotéticamente, de esas medidas, nunca deberían dejar de serlo.

El presidente Alan García ha dicho, en su discurso de ayer por año nuevo, que el Perú vive una bonanza económica y que a pesar de las dificultades del año 2009, el 2010 será un año pródigo en resultados y metas alcanzadas. ¿Cuánto de esto es cierto? A juzgar por las cifras el Perú es el país que menos se resintió con la crisis financiera del 2009, pero es al mismo tiempo uno de los países que presenta mayor desigualdad en América Latina. ¿Por qué el optimismo de Alan García entonces? Si bien las cifras macroeconómicas le dan la razón, el presidente se equivoca cuando afirma que el Perú pronto será un país del primer mundo. En la última semana una de las agencias calificadores de riesgo más importantes -Moodys Investor Service- le otorgó el grado de inversión al Perú, pero esa misma semana se hizo publico algo que, desde el año 2003, la Comisión de la Verdad había anunciado, que en Ayacucho, en un campamento militar, existía una fosa común donde yacían los cuerpos de decenas de niños abatidos por la violencia terrorista de los años 80. Este hallazgo es revelador porque es el contrapunto perfecto de lo que esta ocurriendo en el Perú actual: crecimiento económico, intensificación de los procesos de integración comercial, elecciones periódicas, pero no más responsabilidad en el gasto público, ni mayor inversión –pública o privada- en áreas relevantes de la economía, ni mayor exportación con valor agregado, ni mejores servicios sociales. Este contraste confirma lo que es un hecho sabido a voces: que el Perú es un país más prospero pero no más justo.

El Perú esta en un lugar expectante, ha dicho también el presidente Alan García, pero esa expectativa se remonta a los años del éxito de la exportación de materias primas de principios del siglo XXI. El superávit producido por la demanda de esos productos llevó a que el Perú, por primera vez en su historia, aumentara de forma sostenida su PBI y no tuviera problemas de índice fiscal. ¿Trajo ello, sin embargo, mayor progreso para las zonas altoandinas o para las regiones de donde esos recursos eran extraídos? La respuesta es previsible: no. En el año 2009 se han desnudado una serie de deficiencias en la gestión del gasto público, llegando a la rocambolesca evidencia de que algunas regiones no han ejecutado si quiera el 20% de su presupuesto, aún cuando hacían falta obras y proyectos para aliviar sus graves problemas de pobreza.

El presidente celebra pero no hay en realidad muchos motivos para celebrar o, para celebrar con ese entusiasmo. Nuestro espejo son los países del primer mundo, ha dicho, pero nuestro espejo real debieran ser los países que confiados en un crecimiento ficticio derrocharon su tiempo y sus energías en ufanarse de lo logrado sin ponerse a trabajar en lo mucho que faltaba. Nuestro espejo, por qué no, debiera ser el Perú de los años 50, o el de la prosperidad falaz de la época del caucho. Momentos estelares de nuestra historia donde tuvimos ganancias ingentes, pero que no supimos aprovechar y que, en un exceso de optimismo, fueron el  bálsamo para no encarar nuestras complejìsimas dificultades.

El 2010 nos pone delante grandes retos. El más importante: garantizar la estabilidad democrática. Es un año de elecciones regionales y municipales, pero es también un año donde se irán decantando las preferencias de cara a las elecciones presidenciales del año 2011. No hay que ser pitoniso para saber que esa elección se parecerá mucho a la que tuvimos el año 2006: un país oficial que votaba por un discurso sosegado por temor al país real que votaba rabiosamente por la destrucción del sistema que los había marginado y los había humillado sempiternamente. El 2011 pasará exactamente lo mismo, la única diferencia es que, talvez, ya no gane el Perú oficial.

Mientras buscaba algo que poner por el día de la fraternidad me encontré con el siguiente video en You Tube. Se trata de una entrevista realizada por Cesar Hildebrandt en plena campaña electoral del 2001. En ella se ve a un Alan Garcia aggiornado, defendiendo (defendiéndose) de los principales ataques en su contra. Que poco se parece el Alan de entonces con el Alan de hoy. Algún día le preguntaré a Alan por qué ese cambio (de 2001 a ahora) tan radical, tan extremo. Le preguntaré y le diré también (cumpliendo la profecía de Hildebrandt) que vote por él en el 2006:

Chavez en campaña

Chavez en campaña

Hugo Chavez quiere reelegirse. Para ello ha convocado a un referéndum donde la única pregunta posible es la siguiente:

¿Aprueba usted la enmienda de los artículos 160, 162, 174, 192 y 230 de la Constitución de la República tramitada por la Asamblea Nacional que amplía los derechos políticos del pueblo con el fin de permitir que cualquier ciudadano o ciudadana, en ejercicio de un cargo de elección popular, pueda ser sujeto de postulación como candidato o candidata para el mismo cargo por el tiempo establecido constitucionalmente dependiendo su posible elección exclusivamente del voto popular?”.

Hugo Chavez espera ganar estas elecciones. Ya lo había intentado antes, en el referéndum del año 2007, pero esta vez parece que llueve sobre mojado.

No tengo nada en contra de la reelección. Considero que es un mecanismo constiitucional válido que, como hace unos días nos lo recordaba Atilio Borón, existe en democracias asentadas como Inglaterra, Alemania o Francia. Sí tengo en cambio un reparo contra este referéndum en particular. Este consiste en el hecho de que muy probablemente Hugo Chavez insistirá con iniciativas como ésta en el futuro. Esto es, sino lográ ganar las elecciones mañana, lo intentará el próximo año, y así, hasta que llegue el plazo inminente de los 4 años que es, más o menos, el tiempo que le queda antes de despedirse, por ahora, del Palacio de Miraflores.

Lamento mucho que Venezuela no tenga un líder a la altura de las circunstancias. Pese a los esfuerzos que hace,  la oposición es bastante opaca y más allá de los argumentos de buena fe que plantea no cuenta con el apoyo de los sectores más oprimidos. Talvez a eso se deba que, como señala el escritor Ibsen Martinez, ante la inminencia del referéndum la oposición sólo atinara a decir que:

(…) la enmienda de estos artículos ya formó parte de la igualmente enmarañada propuesta de reforma constitucional derrotada en el referéndum de 2007. En consecuencia, al ser cosa juzgada, Chávez viola la Constitución al insistir en ello durante un mismo periodo constitucional.

El Tribunal Supremo salió ya al paso a esta objeción al sentenciar que en aquella oportunidad se trató de una reforma constitucional, mientras que ahora se trataría de una simple enmienda, referida a un principio -el de alternabilidad- que no sería esencial para una democracia. De modo que, en opinión del Supremo, Chávez puede convocar el mismo referéndum cuantas veces quiera, incluso cada año de cada periodo, hasta obtener el resultado apetecido.

Este distingo semántico-constitucionalista entre “reforma” y “enmienda” que Chávez y los suyos han hecho hacer valer es, además de fullero, muy congruente con la probada disposición de Chávez de desconocer los resultados adversos.

Por lo general, los argumentos jurídicos sirven de poco cuando se enfrenta a una dictadura. No digo que ésta lo sea -en estricto Chavez no es un dictador pues ha sido elegido y reelegido varias veces por el voto popular- pero es evidente que se necesita más que buenos argumentos para derrotarlo. La de  mañana será una prueba díficil para la democracia venezolana. Quisiera pensar que ésta tiene poco ver con las elecciones, sin embargo, y tal como estan las cosas, tiene mucho, demasiado que ver con decir, simplemente, sí o no.

Contra Bush

Portada del libro: Contra Bush

Ayer, mientras trataba de dormirme, termine de leer: “Contra Bush” el libro de ensayículos que el genial Carlos Fuentes le dedico al mediocre Ex Presidente de EEUU George Bush. Dos cosas para rescatar, la primera, la calidad de la prosa de Carlos Fuentes. Cada vez es unanime que si alguien merece ganar el premio nobel de entre los escritores latinoamericanos ese es, con la excepción hecha de Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes. La segunda, la lucidez y la claridad de Fuentes para comprender la debacle de la política americana  en temas clave como: la invasión a Irak, o la crisis económica.

Fuentes también opina sobre el entorno de Bush. Habla de Dick Cheeney y su oscuro pasado como directivo de la Halliburton Inc.; de John Ashcroft, el inefable secretario de Justicia durante su mandato; de Condoleeza Rice, y su reparo a lo que ella llama ”la ilusoria comunidad internacional”. Menciona la falta de visión de los republicanos embebidos en una guerra que mino profundamente su capital político, y  por qué una estrategia basada en el unilateralismo le produjo tantos dolores de cabeza a los EEUU.

Pero menciona también de refilon a varios de los actores principales de la política mundial. De Chavez, por ejemplo, en uno de los pasajes más cómicos del libro, dice:

En el colmo de su teatralidad bufa, Hugo Chavez le escribe cariñosaente a un terrorista notorio, el  “ciudadano ” Ilich Ramirez Sanchez, alias “Carlos”, una carta de amor cuya cursileria resulta, a la vez, antológica y reveladora. Botón de muestra: “El libertador Simoón Bolivar cuyas teorías y praxis Carlos Fuentesinforman la doctrina que fundamenta nuestra revolución, en esfingica invocación a Dios dejó caer esta frase preludial de su desaparición fisica: ¿Cómo podre salir yo de este laberinto?”  Garcia Marquez convirtió la frase de Bolivar en una gran novela. Chavez la rebaja a la sátira barata. ¿Qué puede esperarse de un presidente que se atreve a decir “esfíngica invocación” y “fase preludial”? Que su cabeza es un basurero. Y que a Venezuela le esperan muy malos momentos.

La vena crítica de Fuentes no se agota por supuesto en Chavez y en el populismo latinoamericano. Abarca otras latitudes y otros personajes. Así, menciona a King Jom Il; a Adhmadineyad; a Kadafi y a tantos otros, siempre con la lupa de por qué en el caso de estos el tratamiento de los EEUU ha sido, para ser benevolente, contradictorio y en otros, como en el de Sadan Hussein, decisivo.

El ensayo que más me impresionó de todos los que componen el libro fue: “El poder, el nombre y la palabra”. En él estan concentradas todas las v irtudes que enumere arriba: concisión, lucidez, inteligencia, belleza, cultura. El pequeño ensayo es una lección de cómo se debe escribir, sin perder de vista el interés de los lectores y la rigurosiddad de la información. Como muestra cito el párrafo con el que empieza:

“¿Qué hay en un nombre?”, se pregunta Shakeaspeare en Romeo y Julieta. George Orwell le contesta en 1984: Exactamente lo opuesto de lo que creemos. La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.

En una entrevista reciente le preguntaron a Fuentes por qué se opone a Bush, su respuesta fue clara:

Porque creo que es un gobierno peligroso, que pone en peligro la paz del mundo, los principios del multilateralismo, de la diplomacia, establece en cambio el unilateralismo, la guerra preventiva, con los resultados que estamos viendo: una guerra basada en la mentira.

El argumento de que había armas de destrucción masiva en Irak, pues resulta que no las había y creo que los servicios de inteligencia sabían perfectamente que no existían. O mintieron, algo igualmente grave.

O sea que se fueron a una guerra por mentira. Y luego se cambió el argumento por el de tumbar a Saddam Hussein.

Pero si se trata de tumbar tiranos, ¿quién sigue? ¿Mugabe?, ¿Kadaffi?, ¿los coreanos, los birmanos? Si Estados Unidos se va a dedicar a ser el gendarme del mundo, dedicado a tumbar tiranos, no lo va a hacer con ellos, porque los otros no tienen petróleo. Y este si lo tenía.

Lo que no calcularon es que un país puede odiar a un tirano tan abominable como Saddam Hussein, pero odiar aún más a unas fuerzas de ocupación.

El pueblo iraquí está en un plan de resistencia violenta de la ocupación norteamericana. ¡Y de eso no se sale! O se sale con la cola entre las piernas y con el resultado de miles de muertos y el descrédito del gobierno de Bush y la rebelión interna de los Estados Unidos contra la cantidad de muertos, la violencia y la ineptitud de una ocupación que nunca fue pensada, que nunca fue planeada y que ha resultado en el desastre que estamos viendo.

Bonus Track:

1) Como nos importa, sobre todas las cosas, el Fuentes escritor de fición al Fuentes escritor de ensayos(sin que éste sea menos brillante) los dejo con una entrevista bastante amena sobre su experiencia como novelista:

2) Los dejo también con una entrevista, ahora sí, que apunta al tema de este post. Fuentes comenta el gobierno de George Bush y las perspectivas, de cara al futuro, de Latinoamerica:

Walter Alban ¿Próximo Contralor?

Walter Alban ¿Próximo Contralor?

Grahan Grene escribió en 1958 “Nuestro hombre en la Habana”, una historia de intrigas y detectives, donde el objetivo (de los muchos que jaloneaban esta emocionante novela) era desentrañar las principales redes comerciales  y políticas que existían en Cuba. El personaje principal de la novela era el improbable espía Jim Wormold, un hombre que pese a su carácter risueño y buen talante tenía un único defecto: no decía la verdad.

Ustedes se preguntaran porque he querido referirme a Greene en este post, pues resulta que al igual que en su novela en el Perú se ha armado una gran alboroto por la elección del próximo Contralor General de la República. El Congreso eligió, hace dos semanas,  a la Lic. Ingrid Suarez, propuesta por el inefable Rafael Rey,  pero a los pocos días el Ejecutivo dejo sin efecto su designación porque encontró  que había mentido sobre sus antecedentes profesionales y académicos. Esto motivo que los integrantes de la Comisión Web (la comisión que propuso su nombramiento) fueran duramente criticados y que, a la fecha, no se tenga claro quien será el “afortundao” que ocupe el cargo.

Hoy en la mañana mientras leía Perú 21 me encontre, sin embargo, con esta noticia:

La posibilidad de que el ex defensor del Pueblo, Walter Albán Peralta, sea presentado como sugerencia de la oposición a ser tomada en cuenta por el presidente Alan García para el cargo de contralor general de la República se consolida no solo entre las bancadas políticas sino también entre los miembros del Poder Ejecutivo.

Luego de que el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, expresara abiertamente que ve con aprecio esta posibilidad, ayer asumieron igual posición los ministros de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde, y de Trabajo, Jorge Villasante.

El canciller destacó que Albán ha demostrado ser un hombre serio, respetable y muy competente. “Si está dispuesto a asumir esa responsabilidad y se le respalda, creo que nos deberíamos felicitar de encontrar a una persona idónea”, puntualizó.

Por su parte, Villasante comentó que el ex defensor del Pueblo es una persona con solvencia académica, profesional y moral, y su nombre podría evaluarse conjuntamente con otras alternativas que presenten las diferentes organizaciones ante la convocatoria formulada por el jefe del Estado.

A nivel parlamentario se conoce del respaldo de las bancadas del Partido Nacionalista, del Bloque Popular y de Alianza Parlamentaria a esta posibilidad. A ello se suma las declaraciones formuladas ayer a Perú.21 por el aprista Jorge del Castillo; por el vocero de Unidad Nacional, Luis Galarreta; y por el fujimorista Carlos Raffo, quienes afirmaron que no conocen argumentos para vetar la postulación de Albán.

Walter Alban es actualmente Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica (PUCP). Es una persona proba y que tiene los méritos suficientes para ocupar un cargo de tanta responsabilidad. Pero como ha dicho, también hoy, Augusto Alvarez no hay que olvidar que:

Ahora que se vuelve a soltar nombres para el puesto, sería bueno tener en cuenta condiciones como las siguientes:

1. Decencia comprobada, sólida formación profesional –no necesariamente de contador– y liderazgo para conducir equipos multidisciplinarios en situaciones de tensión.

2. Entendimiento fundamental del balance que se requiere en la Contraloría: una fiscalización que impida que se robe en el Estado pero con la inteligencia para que no se vuelva una traba innecesaria y paralizante. Esto requiere ‘muñeca’ y conocimiento profundo del sector público peruano.

3. Independencia demostrada para no casarse con intereses políticos, económicos o de cualquier índole. No propongan a profesionales que son un conflicto de interés con patas.

4. Prestigio personal y firmeza de carácter para mandar al diablo a los políticos que lo quieran amenazar para que no se meta con ellos, desde el presidente, algún ministro o congresista. Ayudará no tener rabo de paja.

5. Entendimiento de cómo funciona y se mueve la política en el Perú pues, en nuestro país, pelear contra la corrupción es todo un ‘faenón político’.

El Congreso deberá tomar una decisión en los próximos días. El nombramiento de Alban le devolvería el prestigio y la confianza perdidas a la Contraloria. Pero ese hecho, la designación de un profesional independiente y capaz, no deberían alejarnos del tema de fondo: la falta de un sistema de elección de funcionarios públicos transparente. Lo que hemos visto es una prueba más que nuestra democracia no será mejor ni más fuerte si seguimos insistiendo en que sólo el Congreso o el Ejecutivo tomen las decisiones sin ningín tipo de control o deliberación previa. Los ciudadanos tenemos derecho a estar informados de lo que nuestros representantes hacen y lo más importante a llamar la atención cuando, como sucede ahora, sus decisiones no son las más justas y honestas.

El Presidente Barack Obama ha tenido una semana dificil: conseguir el apoyo en la camara alta a su propuesta de rescate financiero; la evidencia, cada vez más clara, de que la crisis econòmica no sólo no ha menguado, sino que crece día a día; el nombramiento de los nuevos secretarios de Estado, etc. son la prueba de que las cosas no le son para nada fáciles y que la expectativa que ha generado su gobierno irá en aumento a medida que tome más decisiones. Pero pese a la presión aún le alcanza el tiempo para decir algo acerca de los sindicatos (Tomamos la cita siguiente del artìculo publicado hoy por Santiago O’Donell):

Hasta ahora el sistema funciona así: si un sindicato quiere organizar una empresa, debe obtener apoyo por escrito de al menos el 30% de la fuerza laboral. Una vez que junta las fichas, debe presentarlas en una oficina federal, el NLRB, que a su vez debe convocar y supervisar una elección, secreta pero dentro de la empresa, a la vista de los patrones, en un plazo de 42 días, prorrogable a pedido de la empresa, en la que los trabajadores votan por sí o por no la sindicalización, para la cual hace falta la mitad más uno de los votos.

Sucede que las empresas usan los períodos de campaña electoral para apretar y asustar a los trabajadores. Por un lado amenazan con cerrar la empresa si pierden la elección, por el otro estudios serios muestran que un quinto de los representantes gremiales eran despedidos de sus empresas durante el período de campaña. Incluso el Estado subsidiaba los “programas de desaliento laboral” que las empresas implementaban durante las campañas. Como los gremios ya conocían el sistema de aprietes, rara vez se presentaban ante el NLRB con menos del 50 por ciento de las fichas para no gastar sus energías en causas perdidas de antemano.

El proyecto de ley que apoya Obama, llamado Employee Free Choice Act (EFCA), elimina un paso clave del proceso. Bastaría con presentar el 50 por ciento de las fichas para obtener la sindicalización, sin tener que ir a elecciones, De esta manera los organizadores sindicales podrían organizar la fuerza laboral sin que la empresa se enterara, eliminando de hecho el período de apriete patronal.

La medida es importante porque le devuelve sus derechos a los sindicatos. Estos no serán más victimas de la presión de las empresas  y  podrán, como ocurre en todo país civilizado, interponer reclamos e iniciativas más atractivas y eficaces:

Por su parte, la poderosa Asociación Nacional Industrial le mandó una carta abierta al presidente, en la que le advertía, en tono amistoso, que no sería conveniente introducir un tema tan “divisivo” como el debate por el EFCA. “Este no es el tipo de tema sobre el cual se construye una relación”, señaló la asociación.

Pero Obama no se amedrentó. Además de mantener la nominación de Solís, a pedido de los sindicatos se puso al frente del rescate de las automotrices, que según los analistas financieros son “inviables”.

Encima de eso, el 30 de enero invitó a los líderes sindicales a la Casa Blanca, en un gesto que por su importancia histórica es comparable a la llegada de las Madres de Plaza de Mayo a la Casa Rosada a poco de asumir Néstor Kirchner.

Ese día Obama pronunció la ya famosa frase de que el fortalecimiento de los sindicatos no sólo no es un obstáculo, sino que es imprescindible para la recuperación económica. También dijo que la economía debe reconstruirse de abajo hacia arriba y no al revés, contradiciendo la teoría del derrame.

Ese último término me parece interesante: la teoría del derrame. ¿Le sonará a algo al gobierno?  La iniciativa de Barack Obama marca un derrotero decisivo de cara a lo que se viene. Muchos pueden, a partir de esta propuesta, juzgar el color de los planes que realizará en el futuro. Aquí en el Perú, como intuyo sucede en muchos paìses de América Latina, los sindicatos no sólo han sido devastados sino que dependen de los favores del Estado. Los sindicatos carecen de autonomía y no tienen representación polìtica. Una reforma del Estado que contemple este tipo de aspectos -libertad sindical, derecho al trabajo, participación política- es un imperativo que debemos tomar en cuenta a la hora de pensar el futuro “posible” del Perú.

 

Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa ha escrito hoy en su columna dominical del Diario El  Comercio que “el chuponeo” es un rezago de la dictadura de los años 90.  Su análisis se centra en la forma como, a partir de la difusión de  82 audios que implican a políticos y empresarios en grandes negociados, se ha desatado una ola de rumores que apuntan a la miseria más intima del gobierno. Sin embargo, Vargas Llosa parece no creer en la tesis de que todo (“todo”) tiene un punto en común con el Presidente Alan Garcia:

Aunque el presidente García no ha sido personalmente afectado por el escándalo —los audios prueban que hacía tiempo se negaba a recibir al ex ministro implicado, y en un discurso ha llamado “ratas” a los protagonistas— el episodio provocó la caída de todo el Gabinete y, ahora, ha tenido un rebrote publicitario con la captura de los “chuponeadores”: una compañía llamada Business Track, de la que forman parte varios oficiales de la Marina de Guerra, algunos en activo y otros en situación de retiro. Los registros policiales de los ordenadores y archivos de la empresa en cuestión, y la aparición de más de ochenta nuevos audios que llegaron misteriosamente a manos de un periodista han provocado toda clase de conjeturas. Se habla de una vasta clientela de individuos y empresas particulares que encargaban las ilegales interceptaciones de Business Track y otras compañías de la misma índole —por lo visto hay varias en plena actividad— para servirse de ellas contra sus competidores o en problemas más íntimos, como los pleitos de divorcio. Decenas y acaso centenares de personas del mundo profesional, industrial y comercial operando en la más flagrante ilegalidad y sin el menor escrúpulo.

Un argumento posible para explicar la posición de Vargas Llosa puede ser  la simpatia entre “sus ideas” y las que actualmente predica el Presidente , sobretodo en el campo económico:

El Perú anda mucho mejor de lo que estaba en aquella década infame, por supuesto. Desde el año 2000, con los tres presidentes que ha tenido desde entonces, Valentín Paniagua, Alejandro Toledo y Alan García la democracia ha funcionado pasablemente bien en lo esencial —elecciones libres, libertad de prensa, independencia de poderes— aunque sus imperfecciones sean todavía grandes en razón del subdesarrollo, y la buena política económica seguida por los tres ha traído al país un crecimiento y una buena imagen internacional para los inversores sin precedentes en nuestra historia. Acaso lo más sorprendente de estos años haya sido la evolución del presidente Alan García hacia una filosofía liberal y moderna que (en buena hora para el país) defiende y aplica contra viento y marea, incluso contra buen número de sus propios compañeros de partido que siguen anclados en el pasado, sin importarle la impopularidad. El resultado es que, a diferencia de lo que ocurre en otros países latinoamericanos, el Perú, con su apertura al mundo, su apoyo a la empresa privada y su implantación en todos los grandes mercados internacionales, resiste bastante mejor que el resto el cataclismo financiero internacional.

No estoy de acuerdo con MVLL. El gobierno, en efecto, ha sido disciplinado en el manejo de la economía. Pero no ha sido responsable  para derivar los beneficios de  ésta a los sectores más necesitados. Actualmente no existen programas sociales, y los que habían han sido desactivados en los últimos años. La inversión en educación es nula, y la falta de calidad de los servicios públicos creciente.

Es cierto que la disciplina económica le ha permitido al país encarar con éxito los desafios de la globalización. Pero es cierto también que la economía no basta para lograr que el Perú  se convierta en un país desarrollado. Una critica más aguda debería tomar en cuenta además de los indices positivos de la economía, las enormes dificultades que, aunque suene contradictorio, ese crecimiento genera. Una de ellas,  talvez la más importante, la desigualdad social. En la medida que el gobierno no tome las acciones necesarias para combatir este flagelo cualquier esfuerzo, por grande o pequeño que sea, caerá en saco roto. No nos engañemos, no hay progreso posible sin equidad.

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