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El humor del líder máximo

Las revelaciones hechas la semana pasada en el Diario El País –a la postre uno de los medios internacionales junto al New York Times, The Guardian y Le Monde que publican los cables de wikileaks– acerca del perfil psicológico del presidente Alan García no debería llamar a nadie la atención, primero, porque no dicen nada nuevo acerca de la personalidad de Alan García y, luego, porque muestran –critica harto frecuente en los últimos días- que el contenido de muchos de estos cables no son sino chismografía barata y sin sustancia. En efecto, los famosos wikileaks evidencian, salvo honrosas excepciones, que la diplomacia americana se concentra demasiado en aspectos frívolos y poco corrientes para entablar relaciones con otros países o conspirar contra aquellos que amenazan sus intereses, deteniéndose en tonterías del tipo: se dice que fulano es bígamo, o hay pruebas de que sutana es inestable, como ha ocurrido en el caso, ya mencionado, de Alan García o en el de la presidenta argentina Cristina Fernández.

En el Perú las infidencias de wikileaks han sido tomadas de manera despreocupada. El canciller ha dicho, por ejemplo, que no le preocupa lo revelado por wikileaks y que, en todo caso, lo único que prueba es que los Estados Unidos realizan un trabajo diplomático, por decir lo menos, bastante deficiente. El presidente García, aunque con otro tono y con menos eufemismos, ha repetido lo mismo, señalando que el informe sobre su estado mental es una tontería digna de alguien que no tiene nada mejor que hacer y que no le afecta en lo absoluto (aunque por sus palabras y por su ego parece que le afectó y mucho). Lo revelado esta semana por wikileaks, sin embargo, da pábulo a muchos de los rumores que, desde la época en que fue presidente por primera vez, existen sobre Alan García: que es una persona con un ego colosal, que trabaja hasta altas horas de la madrugada y que, sobre todo, posee una personalidad bipolar, que lo exponen a constantes cambios de humor y que, en el mediano plazo, pueden ser contraproducentes para el Perú. Todo eso ya lo sabíamos antes ¿Qué ha cambiado, sin embargo? La preocupación de que la personalidad de nuestro mandatario vaya a generar problemas en el futuro no solo a nivel de las relaciones del Perú con los demás países, sino a nivel de la administración de la política interna, la cual, valgan verdades, se han visto profundamente afectadas por los desvaríos de García.

Lo revelado por wikileaks, en ese sentido, no es una novedad para nadie en el Perú, sí lo es, en todo caso, la preocupación de que a raíz de esta, diré, tautología, la personalidad del Presidente García afecte la política estatal en aspectos tan caros como el próximo proceso electoral o el gasto público para favorecer a determinados funcionarios o ahijados políticos. Los desvaríos de García siempre han parecido actitudes de matón de barrio que después de una buena llamada de atención (en este caso la llamada de atención provino de los Estados Unidos) tienden a apaciguarse; tras lo revelado por wikileaks esa llamada de atención debe provenir de todos los peruanos que, conocedores de los constantes cambios de humor de nuestro presidente, nos preocupemos esta vez por que no perjudiquen de manera significativa el rumbo de las pocas, pequeñas cosas que están yendo bien y que deben ir bien en el Perú. Es una invocación un tanto pueril, lo sé, puesto que las democracias consolidadas no tendrían porque preocuparse por el carácter de sus lideres, sino, simplemente, por que hagan bien su trabajo, pero legitima al fin ya que, como señala el cable de wikileaks, el Perú es, a pesar de los avances que ha realizado, todavía una democracia muy débil que por el humor de su líder máximo, o puede sucumbir en un hoyo o seguir, presuroso, su tránsito rápido hacia el desarrollo.

En el día de la fraternidad (ii)

Mientras buscaba algo que poner por el día de la fraternidad me encontré con el siguiente video en You Tube. Se trata de una entrevista realizada por Cesar Hildebrandt en plena campaña electoral del 2001. En ella se ve a un Alan Garcia aggiornado, defendiendo (defendiéndose) de los principales ataques en su contra. Que poco se parece el Alan de entonces con el Alan de hoy. Algún día le preguntaré a Alan por qué ese cambio (de 2001 a ahora) tan radical, tan extremo. Le preguntaré y le diré también (cumpliendo la profecía de Hildebrandt) que vote por él en el 2006:

En el día de la fraternidad

Se denomina día de la fraternidad a la celebración que, en honor del nacimiento de Victor Raúl Haya de la Torre, los apristas realizan en el mes de febrero.

Haya de la Torre es talvez el político más importante de la historia del Perú. Pese a que nunca llegó al poder -sendos gobiernos militares se lo impidieron- su legado se proyecta hasta nosotros y se mantiene vivo en sus libros, en sus discursos, y en su obra mayor: el partido aprista.

Las críticas al APRA las dejamos a un lado por hoy. En su lugar vamos a recordar a Haya en la última etapa de su vida:

En la actualidad el presente del APRA tiene como cara visible a Alan Garcia. Antes de ser elegido Presidente, Alan pensaba lo siguiente sobre el APRA (notese su gran talento para la oratoria, talento que hoy se hace extrañar:

La verdad de las mentiras

 

Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa ha escrito hoy en su columna dominical del Diario El  Comercio que “el chuponeo” es un rezago de la dictadura de los años 90.  Su análisis se centra en la forma como, a partir de la difusión de  82 audios que implican a políticos y empresarios en grandes negociados, se ha desatado una ola de rumores que apuntan a la miseria más intima del gobierno. Sin embargo, Vargas Llosa parece no creer en la tesis de que todo (“todo”) tiene un punto en común con el Presidente Alan Garcia:

Aunque el presidente García no ha sido personalmente afectado por el escándalo —los audios prueban que hacía tiempo se negaba a recibir al ex ministro implicado, y en un discurso ha llamado “ratas” a los protagonistas— el episodio provocó la caída de todo el Gabinete y, ahora, ha tenido un rebrote publicitario con la captura de los “chuponeadores”: una compañía llamada Business Track, de la que forman parte varios oficiales de la Marina de Guerra, algunos en activo y otros en situación de retiro. Los registros policiales de los ordenadores y archivos de la empresa en cuestión, y la aparición de más de ochenta nuevos audios que llegaron misteriosamente a manos de un periodista han provocado toda clase de conjeturas. Se habla de una vasta clientela de individuos y empresas particulares que encargaban las ilegales interceptaciones de Business Track y otras compañías de la misma índole —por lo visto hay varias en plena actividad— para servirse de ellas contra sus competidores o en problemas más íntimos, como los pleitos de divorcio. Decenas y acaso centenares de personas del mundo profesional, industrial y comercial operando en la más flagrante ilegalidad y sin el menor escrúpulo.

Un argumento posible para explicar la posición de Vargas Llosa puede ser  la simpatia entre “sus ideas” y las que actualmente predica el Presidente , sobretodo en el campo económico:

El Perú anda mucho mejor de lo que estaba en aquella década infame, por supuesto. Desde el año 2000, con los tres presidentes que ha tenido desde entonces, Valentín Paniagua, Alejandro Toledo y Alan García la democracia ha funcionado pasablemente bien en lo esencial —elecciones libres, libertad de prensa, independencia de poderes— aunque sus imperfecciones sean todavía grandes en razón del subdesarrollo, y la buena política económica seguida por los tres ha traído al país un crecimiento y una buena imagen internacional para los inversores sin precedentes en nuestra historia. Acaso lo más sorprendente de estos años haya sido la evolución del presidente Alan García hacia una filosofía liberal y moderna que (en buena hora para el país) defiende y aplica contra viento y marea, incluso contra buen número de sus propios compañeros de partido que siguen anclados en el pasado, sin importarle la impopularidad. El resultado es que, a diferencia de lo que ocurre en otros países latinoamericanos, el Perú, con su apertura al mundo, su apoyo a la empresa privada y su implantación en todos los grandes mercados internacionales, resiste bastante mejor que el resto el cataclismo financiero internacional.

No estoy de acuerdo con MVLL. El gobierno, en efecto, ha sido disciplinado en el manejo de la economía. Pero no ha sido responsable  para derivar los beneficios de  ésta a los sectores más necesitados. Actualmente no existen programas sociales, y los que habían han sido desactivados en los últimos años. La inversión en educación es nula, y la falta de calidad de los servicios públicos creciente.

Es cierto que la disciplina económica le ha permitido al país encarar con éxito los desafios de la globalización. Pero es cierto también que la economía no basta para lograr que el Perú  se convierta en un país desarrollado. Una critica más aguda debería tomar en cuenta además de los indices positivos de la economía, las enormes dificultades que, aunque suene contradictorio, ese crecimiento genera. Una de ellas,  talvez la más importante, la desigualdad social. En la medida que el gobierno no tome las acciones necesarias para combatir este flagelo cualquier esfuerzo, por grande o pequeño que sea, caerá en saco roto. No nos engañemos, no hay progreso posible sin equidad.