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¿Cuán fuerte es el fujimorismo?

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Uno de los lugares comunes más extendidos en estas elecciones es que el fujimorismo cuenta con un nivel de respaldo amplísimo. Este lugar común, por lo general, se expresa mediante las siguientes variables: a) el fujimorismo cuenta con un respaldo abrumador pues ha obtenido 73 de 130 curules en el Congreso, y b) el fujimorismo es la fuerza política más relevante del Perú pues casi dobló la votación en primera vuelta de su más cercano perseguidor: Pedro Pablo Kuczynski (PPK).

Es importante, sin embargo, aclarar algunas cosas. El mito, el lugar común al que me refiero no tiene, en lo absoluto, asidero en la realidad. El fujimorismo es una fuerza política importante, pero no tiene, ni por asomo, la influencia social y política que algunos desean atribuirle.

Pruebas al canto.

Keiko Fujimori obtuvo, en efecto, en primera vuelta, el primer lugar de las elecciones. Dobló, también, en votación a su contendor en el balotaje: PPK. Este obtuvo 22% de los votos válidos, mientras que aquella obtuvo el 40%. Sin embargo, de acuerdo a los resultados oficiales, Keiko no ganó la primera vuelta. Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales quien lo hizo, en realidad, fue la suma de los votos blancos y viciados y el abstencionismo. Los votos, pues, de los electores que no optaron por ningún candidato y que sumaron, aproximadamente, cerca de 8 millones, esto es, hasta un millón más de los que obtuvo Keiko Fujimori. En el mismo sentido, el fujimorismo obtuvo apenas el 28% de los votos del padrón electoral, esto es, poco más de un cuarto de los votos de todos los electores posibles. Poco para una organización política que se presenta como la primera fuerza política del país, y que ha hecho una campaña disciplinada y activa durante los últimos cinco años.

Lo mismo ocurre con la votación de su lista al Congreso. Esta obtuvo un nivel de respaldo cercano al 36%, apenas 10 puntos mas que el que obtuvo la lista al Congreso del actual Presidente Ollanta Humala el 2011, pero con el detalle de que esta, a diferencia de aquella, alcanzó 47 curules, 26 menos que las que logró esta vez el fujimorismo.

¿Cómo puede ser esto posible? Se preguntaran muchos. La respuesta es sencilla -pero, reconozco, perversa-: en estas elecciones la suma de los votos blancos y viciados escaló al 35%, uno de los niveles más altos desde la recuperación de la democracia en 1980. A lo cual, además, hay que agregarle que el Jurado Nacional de Elecciones sacó de carrera a dos candidatos opcionados: Julio Guzmán y Cesar Acuña. Con ellos en campaña el resultado hubiera sido totalmente distinto. En efecto, no hay que olvidar que cuando Guzmán fue excluido por el Jurado se ubicaba, según todas las encuestas, en el segundo lugar de las preferencias electorales, y que Acuña, pese a las acusaciones y los escándalos que se levantaban en su contra, gozaba de una gran popularidad, principalmente, en el norte del país.

En suma, el éxito del fujimorismo en las elecciones al Congreso fue tal, pero debe ser comprendido y analizado a la luz de unas reglas electorales y una coyuntura que, por caso, premiaron desproporcionadamente a una mayoría relativa y castigaron severamente a otras fuerzas políticas, sin perjuicio de su impacto en la gobernabilidad democrática y el necesario contrapeso de poderes que debe existir entre las distintas ramas del Estado y entre los demás órganos constitucionales y de la sociedad civil.

Nos corresponde ahora el reto de controlar y fiscalizar lo que esta supermayoria del fujimorismo pueda hacer en el Congreso mediante los recursos que la democracia pone a nuestra disposición. El derecho a la protesta y la libertad de expresión son, también, no hay que olvidarlo, algunos de ellos.

Contra Bush

Contra Bush

Portada del libro: Contra Bush

Ayer, mientras trataba de dormirme, termine de leer: “Contra Bush” el libro de ensayículos que el genial Carlos Fuentes le dedico al mediocre Ex Presidente de EEUU George Bush. Dos cosas para rescatar, la primera, la calidad de la prosa de Carlos Fuentes. Cada vez es unanime que si alguien merece ganar el premio nobel de entre los escritores latinoamericanos ese es, con la excepción hecha de Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes. La segunda, la lucidez y la claridad de Fuentes para comprender la debacle de la política americana  en temas clave como: la invasión a Irak, o la crisis económica.

Fuentes también opina sobre el entorno de Bush. Habla de Dick Cheeney y su oscuro pasado como directivo de la Halliburton Inc.; de John Ashcroft, el inefable secretario de Justicia durante su mandato; de Condoleeza Rice, y su reparo a lo que ella llama “la ilusoria comunidad internacional”. Menciona la falta de visión de los republicanos embebidos en una guerra que mino profundamente su capital político, y  por qué una estrategia basada en el unilateralismo le produjo tantos dolores de cabeza a los EEUU.

Pero menciona también de refilon a varios de los actores principales de la política mundial. De Chavez, por ejemplo, en uno de los pasajes más cómicos del libro, dice:

En el colmo de su teatralidad bufa, Hugo Chavez le escribe cariñosaente a un terrorista notorio, el  “ciudadano ” Ilich Ramirez Sanchez, alias “Carlos”, una carta de amor cuya cursileria resulta, a la vez, antológica y reveladora. Botón de muestra: “El libertador Simoón Bolivar cuyas teorías y praxis Carlos Fuentesinforman la doctrina que fundamenta nuestra revolución, en esfingica invocación a Dios dejó caer esta frase preludial de su desaparición fisica: ¿Cómo podre salir yo de este laberinto?”  Garcia Marquez convirtió la frase de Bolivar en una gran novela. Chavez la rebaja a la sátira barata. ¿Qué puede esperarse de un presidente que se atreve a decir “esfíngica invocación” y “fase preludial”? Que su cabeza es un basurero. Y que a Venezuela le esperan muy malos momentos.

La vena crítica de Fuentes no se agota por supuesto en Chavez y en el populismo latinoamericano. Abarca otras latitudes y otros personajes. Así, menciona a King Jom Il; a Adhmadineyad; a Kadafi y a tantos otros, siempre con la lupa de por qué en el caso de estos el tratamiento de los EEUU ha sido, para ser benevolente, contradictorio y en otros, como en el de Sadan Hussein, decisivo.

El ensayo que más me impresionó de todos los que componen el libro fue: “El poder, el nombre y la palabra”. En él estan concentradas todas las v irtudes que enumere arriba: concisión, lucidez, inteligencia, belleza, cultura. El pequeño ensayo es una lección de cómo se debe escribir, sin perder de vista el interés de los lectores y la rigurosiddad de la información. Como muestra cito el párrafo con el que empieza:

“¿Qué hay en un nombre?”, se pregunta Shakeaspeare en Romeo y Julieta. George Orwell le contesta en 1984: Exactamente lo opuesto de lo que creemos. La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.

En una entrevista reciente le preguntaron a Fuentes por qué se opone a Bush, su respuesta fue clara:

Porque creo que es un gobierno peligroso, que pone en peligro la paz del mundo, los principios del multilateralismo, de la diplomacia, establece en cambio el unilateralismo, la guerra preventiva, con los resultados que estamos viendo: una guerra basada en la mentira.

El argumento de que había armas de destrucción masiva en Irak, pues resulta que no las había y creo que los servicios de inteligencia sabían perfectamente que no existían. O mintieron, algo igualmente grave.

O sea que se fueron a una guerra por mentira. Y luego se cambió el argumento por el de tumbar a Saddam Hussein.

Pero si se trata de tumbar tiranos, ¿quién sigue? ¿Mugabe?, ¿Kadaffi?, ¿los coreanos, los birmanos? Si Estados Unidos se va a dedicar a ser el gendarme del mundo, dedicado a tumbar tiranos, no lo va a hacer con ellos, porque los otros no tienen petróleo. Y este si lo tenía.

Lo que no calcularon es que un país puede odiar a un tirano tan abominable como Saddam Hussein, pero odiar aún más a unas fuerzas de ocupación.

El pueblo iraquí está en un plan de resistencia violenta de la ocupación norteamericana. ¡Y de eso no se sale! O se sale con la cola entre las piernas y con el resultado de miles de muertos y el descrédito del gobierno de Bush y la rebelión interna de los Estados Unidos contra la cantidad de muertos, la violencia y la ineptitud de una ocupación que nunca fue pensada, que nunca fue planeada y que ha resultado en el desastre que estamos viendo.

Bonus Track:

1) Como nos importa, sobre todas las cosas, el Fuentes escritor de fición al Fuentes escritor de ensayos(sin que éste sea menos brillante) los dejo con una entrevista bastante amena sobre su experiencia como novelista:

2) Los dejo también con una entrevista, ahora sí, que apunta al tema de este post. Fuentes comenta el gobierno de George Bush y las perspectivas, de cara al futuro, de Latinoamerica: